Alas de metáfora y redes
indómita vertiente de palabras
a continentes, islas, aire, aguas
en pasión de océano…
Tus hermanas las estrellas
luz de pájaros en
trenes de infancia
los bosques a tu vera todos
caracolas en el silencio
de un ritual maduro
de lágrimas.
Sismos y naufragios
cristal y viento
campanas del mar
tu música, tu tormento.
Sonetos de sangre y vida
poética de colecciones
alegría de quebrada cordillera
nostalgia de abrazos y fuego
inmaculado sol de plegarias
odas de raíces, aromas, animales.
Huellas de vino y ceniza
refugio invernal de cicatrices
La Chascona, tu casa
inmersa en escalas
de rocíos y primaveras.
¡Lamento del poder
y la muerte en tinieblas!
Disfraces, mascarones
de sembrados y ríos
vigilia de besos
en blancas semillas…
En libertarias arenas
germinó tu Club de la Bota
al cobijo de un alto horizonte
de porteños huesos
y pisar de marineros.
Inviernos, estíos áureos y azules
en un claro follaje del oriente
fundidas pasiones de hombre
y un glaciar arrebatado del sueño.
En nave de bandera y poesía
a tu casa volviste con albores
de artistas…
La sombra de los toquis
a tu verso
besa senderos del reino herido
en soledad parnasiana
como tus poemas
de harina, pan y caña.
Tu muerte
de sol y niebla
de voz hambrienta
de libertad y oleaje
sobrevuela lloviznas
de Isla Negra
de noche
en hálitos de estío
sin descanso
sin cansancio
sólo con palabras…
¡Volarás eterna águila de la Sebastiana!
2010
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