EN ISLA NEGRA
(Casa Museo de Pablo Neruda)
El sendero de mis ojos conoció tu mar, tu niebla poderosa. A medio día me saludaron tus huiros, me envolvieron tus olas que galopaban al relincho de tu caballo. Caracolas silenciosas recibieron mis plantas y un crepitar incendiario rebasó todos mis sentidos, me hundió en la cadencia de tu playa de arenas y rocas; me llevó en tu bote a navegar en tus botellas verdes y azules; contemplé tu mesa de congrios y estrellas
Mundos oníricos palpitaron en mis pupilas y escribo esta prosa como si tu casa me hubiera esperado desde otra vida.
Pablo, ahora te pregunto: ¿Qué sería de mí, si te hubiera conocido? Septiembre 2003.
No hay comentarios:
Publicar un comentario