Pablo:
Visito tus lares
saboreando tu huella
río en sus miradores,
me ilumina un
portón de estrellas.
Un gris nubarrón me escolta
¡cae perezosa la lluvia!
flota el rojo navío
de tu Sebastiana.
Hago volar en el nimbo
de Valparaíso
los Cien Poemas del orbe,
y me siento junto a tu
presencia, poeta
para entregar un
tributo de muchos pueblos:
Un canto de amor, Mil poemas.
¡Un nopal amarillea en un postigo!
Subo escalas de cansancio,
bajé lenta los peldaños,
¡llaman al silencio!
árboles de años.
Mi refugio es la higuera
su tronco carcomido
pájaros perturbadores
latentes de poesía.
Una blanca mariposa
bebe en tu selva sureña
un caminar de laberintos
de mi niñez se adueña.
Escogidos por tu mano,
en la soledad del jardín umbrío,
apoyada en un escalón marchito
un mundo de versos he leído.
Saludo a tus seguidores:
a los chicos argentinos,
a turistas italianos, a brasileros,
a la morena que ama tu poesía,
a los que multiplican tu tinta verde.
Contentos veo a
los que riegan tu bosque
a los que cuidan tu santuario
aseguran: ¡Estás con ellos!
Honesta, confieso:
El Pacífico,
bosques del Sur,
senderos sin puertas,
trovadores de niebla,
mundanos pintores,
y un águila serena,
desde las alturas
a mi lado te trajeron
Pablo Neruda,
¡vate del Universo!
25.02.2012.
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