A Daniel Quinán, pescador Lafkenche, de la sureña Caleta Bonifacio, Chile.
El oleaje clama por ti,
el látigo del viento te llama,
¡Lafkenche ...e e e e!
Bote,
vela,
anzuelo.
Plomo y sedal sumergidos,labran el agua,
acaricias el adiós de una corvina grande,
otra zigzaguea en la esencia azul.
¡Se multiplica el silencio, Lafkenche!
Risueña a veces, la mar como mujer,
hoy es esquiva.
Al regreso, ¡el mate te sabe amargo!
La mirada de tu compañera
te lleva cual pasajero del deseo,
ante murmullos de los fantasmas...
el azul se tropieza con tus pupilas,
y junto a la huella de una memoria,
regresas a las olas,
que juntas hablan tu idioma,
¡Lafkenche!


