Llegan siderales, retenidos en gotas
desabotonan ideas y misterios.
Del computador saltan a una fotografía
corren hacia las ventanas
en las páginas de un libro, respiran.
¡Gritan junto a las quejas
de objetos quebrados!
Para hacer más corta su vida
suben al verde del olivo
rebeldes se convierten
en un duende amarillo.
A mediodía sus pupilas
bajan a los senderos del sol
y cabalgan en una espuela de galán
o en un caracol oblicuo.
Por las tardes, como pagano ritual
en campanas de una isla
entrelazados
por cinta de nubes y águila perdida
a su silencio vuelven
en brazos de la poesía!
2010

