Arlés, sumergida
entre las bocas del Ródano;
entreveradas en tus vías
sandalias romanas y universitarias
marcan tu historia,
¡Aix-en-Provence!
Un sombrero de anchas alas
seduce mi pupila en el mercado,
la brisa azul ilumina un vuelo
y me elevo
cual pájaro trashumante.
Soy de Avignon, una amante;
en sus oscuras olivas bebo
a su iglesia demandante;
mis dedos amasan la
caliza de un albergue
verde el agua en sus postigos,
tres capas de tejas por techumbre
cimbradas por jarcias
de ajedrea y tomillo.
Mi vestido de golondrinas y blanco
rasante cruza Draguignan
alacenas y mesones voltean
a mi saludo
maderas lavadas en el río se reflejan
¡sin complejos!
Edén de poéticos ideales
te vuelcas al sureste de Francia
orlada del verdor
de mejoranas y albahacas
enmarcada en la tibieza
lila-celeste de su lavanda.
¡Grácil flotas, en las aguas del río Var!

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