miércoles, 14 de marzo de 2012

CAMINARES

Chaguales, palmas, valles
liban de la llovizna matutina,
el brillo del eucalipto
forja senderos,
cabras vagan entre riscos,
vuelos de gaviotas se reflejan
en el Marga-Marga.

Quiscos y algarrobales
invocan del desierto,
su aroma.
Abrupto el horizonte
se convierte en piedra.

Cálidos los aromos han
esparcido su seda amarilla.
A lo lejos, sobornadas por el sol,
las cumbres.

Y el azul turquí de un arco iris
aparece, invadiéndolo todo
con su colorido.

¡Caminares reverberan
en mis sentidos!

Camino a Quilpué, Junio 2008.

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