Hay ríos de silencio en mi piel,
son besos del sol
que libaron sus aguas
en la gloria del día.
Dibujos tenues, largos, inquietos,
a mi espejo regalan sorpresas,
son jirones de historias
que me gusta narrar.
Estos modernos tatuajes
que aparecen en mi faz
son alegres auroras,
convertidas de noche
en mis vuelos de paz.
Estos pedúnculos sin flores,
son dormidos crepúsculos,
junto al viento muchos,
inciertos,
los demás.
Estas líneas de mi piel,
como alas de mariposa,
se cierran con las dudas
y vuelan, si las rozas.

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