El periódico de mañana
sube en las alas del palomar cercano
en un armónico lengüetazo de gato
bajo el concierto erótico de agosto.
Sobre mi quietud matutina
entre el jazmín y los magnolios
el barrio cae a pedazos
en latitudes pasadas
de tristeza, de faroles.
Los canes confundidos
callan
ante otra luna llena
la segunda de agosto.
La partida de Neil Amstrong
acongoja su azul esfera
y ella descansa ahora
en el sonido de su llegada.
Mientras leo el periódico
agosto se desvanece
entre los efluvios del espacio
y una crónica de Mailer.
Impetuoso describe Vivaldi
sus sones primaverales
que deshilachan el rojo de
mis interrogantes árboles.
Y en el silencio del barrio
los pájaros azules
de vuelos
tímidos, hábiles, certeros
deshabitan el blanco floripondio
y se enlazan en la libertad
de una estrella
que lenta se eleva
ante la música del universo
Agosto- Setiembre-2012

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