Llaima, fiero volcán
entre raulí y peñi.
Humo y lava inundan
lagos, senderos y lágrimas.
La lluvia rasga el rumor del día
y acaba los rasgos de la tierra.
Vocifera el magma cual toqui guerrero,
se desplaza con furia, y arrebata el eco
de otoños anaranjados.
¡Lucha la fuerza de la roca!
¡Gime!
y de fuego se visten los robles.
Rojos sonidos invaden a la lenga,
brasas se apagan en las uvas del lleuque,
las araucarias y el coigüe abrazados
observan,
el omnipotente desafío del Llaima.
A lo lejos el rojo del ñirre,
que arrebató una noche cualquiera,
la voz sangrante del Sierra Nevada.
La fuerza del fuego se encabrita,
y cae, en la oscura soledad del día.
¡Poderosa demuestra su amenaza
¡más allá de libertad y peñi !
Setiembre 2010.

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