Ayer, te recordé amiga
en un encuentro de rondas
junto al arco de tu estampa
en la flecha que plantaste
tan segura, tan sangrante.
Ayer, recordé tu preñez
en la senda dolorosa
del poeta y su delirio
del poeta caminante
del amor no comprendido
de tu amor agradecido
tan lejano, tan sufrido.
Ayer,
te recordé Gabriela…

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